Periodo de prueba: Cuándo pueden despedirte y cuándo no

Una persona de aspecto profesional empacando silenciosamente objetos personales de su escritorio de oficina, transmitiendo un momento de cambio laboral.

Empezar un trabajo nuevo suele venir acompañado de una mezcla de ilusión y preocupación. Hay ganas de que todo salga bien, de encajar en la empresa y de demostrar que uno vale para el puesto.

En ese contexto la mayoría de los trabajadores se encuentran en el denominado “periodo de prueba”.

Alrededor de este periodo de prueba existe una idea bastante extendida de que durante ese tiempo la empresa puede hacer lo que quiera con el trabajador. Y no es así.

Aunque el periodo de prueba da más margen a la empresa para finalizar la relación laboral, eso no significa que el trabajador pierda todos sus derechos ni que cualquier decisión empresarial sea válida.

De hecho, muchos despidos en periodo de prueba terminan generando dudas importantes precisamente porque no siempre se realizan correctamente.

Qué es el periodo de prueba.

El periodo de prueba es una fase inicial de la relación laboral en la que tanto empresa como trabajador pueden valorar si la relación funciona.

La empresa analiza si el trabajador se adapta al puesto, cumple las funciones o encaja en la organización. Y el trabajador, al mismo tiempo, puede comprobar si las condiciones, el ambiente o las tareas corresponden con lo que esperaba.

Durante ese tiempo, ambas partes tienen la posibilidad de extinguir el contrato sin necesidad de seguir el procedimiento habitual de un despido.

Lo que la mayoría de las personas desconoce, es que, el periodo de prueba no existe por el simple hecho de empezar a trabajar. Para que sea válido, debe aparecer expresamente pactado en el contrato.

Además, tiene límites, pues no puede fijarse cualquier duración ni utilizarse de cualquier manera, porque el Estatuto de los Trabajadores y los convenios colectivos establecen determinadas reglas que las empresas deben respetar.

Cuánto puede durar el periodo de prueba.

Una de las dudas más frecuentes aparece aquí.

Hay trabajadores que firman contratos con periodos de prueba muy largos pensando que, si está escrito, será legal. Pero, como todo, no siempre es así, ya que la duración depende principalmente de dos factores:

  • El convenio colectivo aplicable.
  • El tipo de puesto desempeñado.

En algunos casos el periodo puede ser de semanas, mientras que en otros puede alcanzar varios meses. Sin embargo, existen límites legales y convencionales que no pueden superarse libremente.

Otro detalle importante es que, si un trabajador ya ha desempeñado anteriormente las mismas funciones en la empresa, no puede imponérsele un nuevo periodo de prueba para exactamente el mismo puesto.

Este punto genera conflictos, sobre todo en sectores donde se encadenan contratos temporales o reincorporaciones frecuentes.

El gran miedo del trabajador.

Un trabajador joven pemsativo revisando detenidamente un documento laboral sobre una mesa de oficina moderna.

Donde aparece la mayor preocupación, es en el convencimiento del trabajador de que lo puedan echar cuando quiera la empresa.

Las personas viven el periodo de prueba con la sensación constante de que cualquier error puede dejarles fuera de la empresa de un día para otro.

Y es verdad que durante esta fase la empresa tiene una capacidad mucho más amplia para extinguir la relación laboral sin necesidad de justificar un despido disciplinario o económico, aunque esto no significa que todo valga.

Porque, aunque la empresa no tenga que explicar detalladamente los motivos, siguen existiendo límites legales, como por ejemplo, no puede utilizarse el periodo de prueba para encubrir:

  • Discriminaciones.
  • Represalias.
  • Vulneraciones de Derechos Fundamentales.
  • Situaciones abusivas.

El análisis jurídico del caso, cambia en estas situaciones, ya que no es lo mismo extinguir válidamente un contrato durante el periodo de prueba que utilizar esa figura como excusa para despedir por motivos ilegales.

Cuando un despido en periodo de prueba puede ser improcedente o nulo.

Como hemos adelantado anteriormente, existen situaciones en las que esa extinción puede ser impugnada judicialmente. Por ejemplo, cuando:

  • El periodo de prueba no estaba correctamente pactado.
  • Supera la duración permitida.
  • El trabajador ya había realizado antes las mismas funciones.
  • La decisión empresarial vulnera derechos fundamentales.

Esto último es especialmente importante. Porque incluso durante el periodo de prueba siguen existiendo protecciones frente a situaciones discriminatorias o represalias empresariales.

Estamos hablando de casos muy delicados, como trabajadoras embarazadas, reclamaciones internas, bajas médicas o conflictos previos con la empresa.

En determinadas circunstancias, un despido aparentemente normal durante el periodo de prueba puede terminar siendo declarado nulo.

La baja médica y el periodo de prueba: una de las situaciones más delicadas.

Uno de los escenarios que más dudas genera es el del trabajador que cae de baja médica poco después de empezar.

En este caso, la empresa sigue teniendo capacidad para extinguir la relación durante el periodo de prueba, pero esa decisión no puede estar basada en discriminación o vulneración de derechos.

Precisamente por eso, cada vez existen más conflictos judiciales relacionados con extinciones producidas tras una incapacidad temporal, especialmente cuando las circunstancias hacen sospechar que el verdadero motivo del despido es la propia situación médica del trabajador.

Cada detalle importa en estos supuestos, es decir, el momento en que ocurre, la comunicación empresarial, los antecedentes y el contexto concreto.

Cómo suele comunicarse el fin del periodo de prueba.

Manos de un abogado experto revisando y señalando un contrato de trabajo detallado sobre un escritorio de madera bien organizado, con un ordenador portátil y pilas de documentos legales a la mano.

En la práctica, las empresas comunican estas decisiones de forma breve. A veces mediante una carta muy simple, y otras veces incluso verbalmente, generando todavía más confusión.

La empresa no está obligada a seguir el procedimiento de un despido disciplinario, precisamente porque jurídicamente se considera una extinción durante el periodo de prueba, aunque esto no significa que el trabajador deba asumir que todo es correcto, puesto que, detrás de comunicaciones aparentemente simples pueden existir errores importantes en periodos mal aplicados, cláusulas inválidas o incluso vulneraciones de derechos.

Y ahí es donde revisar el caso a tiempo puede marcar una diferencia enorme.

¿Se tiene derecho a paro si te despiden en periodo de prueba?

La respuesta a esta cuestión depende mucho de cómo haya terminado el trabajo anterior y de las circunstancias concretas del caso.

En términos generales, si la empresa extingue la relación durante el periodo de prueba, el trabajador puede encontrarse en situación legal de desempleo. Aunque también es preciso advertir de que existen matices importantes.

Por ejemplo, cuando el trabajador abandonó voluntariamente su empleo anterior para incorporarse al nuevo puesto, pueden surgir problemas para acceder a la prestación si la extinción ocurre demasiado pronto.

Por ello, antes de que descubras el problema, o antes de tomar determinadas decisiones laborales, conviene analizar las consecuencias que puede tener una finalización temprana del contrato.

El error de asumir que no se puede hacer nada.

La sensación de que la empresa tiene siempre la última palabra y de que cualquier reclamación carece de sentido, provoca que los trabajadores ni siquiera revisen si el periodo estaba bien pactado, si la duración era válida o si detrás de la extinción existía una situación irregular.

La verdad es que no todos los ceses en periodo de prueba son correctos y lo importante no es quedarse con lo que dice la empresa, sino analizar jurídicamente el caso concreto.

Cada situación puede cambiar el resultado.

En derecho laboral, los pequeños detalles cambian por completo un procedimiento.

  • La fecha exacta del contrato.
  • Las funciones realizadas anteriormente.
  • El convenio aplicable.
  • La existencia de bajas médicas.
  • La forma en que la empresa comunica la extinción.

Revisar el caso correctamente desde el principio puede marcar la diferencia entre asumir el despido… o descubrir que la situación era mucho más discutible de lo que parecía.

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